El tradicional frío de febrero se ha mostrado desde su mejor lado este último fin de semana: las cálidas horas de sol, con temperaturas de casi 20 grados, han atraído a la gente a salir a la calle y han difundido un ambiente primaveral. ¿A quién no le gusta recordar sus últimas vacaciones? Actualmente, los viajes están muy restringidos debido al coronavirus, pero el exclusivo café Black Ivory le transportará, a través de su sabor, hasta Tailandia. Aquí, el café de origen animal es «refinado» por elefantes. De ahí proviene también el nombre Black Ivory: marfil negro. A los paquidermos se les añade a su mezcla de pienso, compuesta por fruta fresca y arroz, granos de arábica tailandés mezclados. Estos atraviesan, al igual que en el caso de las civetas, el tracto gastrointestinal del elefante. Los granos sin digerir son expulsados por los elefantes al cabo de hasta 24 horas. A continuación, los granos se separan a mano de los excrementos de elefante, se lavan y se secan al sol. El objetivo de la digestión por parte del elefante es eliminar las sustancias amargas.
Sin embargo, la producción de un kilogramo de café Black Ivory es mucho más laboriosa que la del Kopi Luwak. Estos queridos paquidermos no solo son grandes. También tienen dientes muy grandes. Por eso, no todos los granos de café llegan al estómago. Muchas de ellas son trituradas por los dientes de los paulodáctilos. Por ello, la producción anual es muy inferior a 100 kilogramos. Esto convierte al café Black Ivory en el café más raro del mundo.
